5.34.- El gato y el ratón.
by ROCKO COLICO
Su vida tenia algunos matices bellos.
Era una mujer correcta.
En este siglo y el que se encuentra por venir, se llamara correcta a aquella que en general responde a las normas éticas y morales socialmente indicadas como correctas.
Su estado actual no es lo importante.
Podría estar casada, soltera o conviviendo con alguien.
Quizás todo hubiese ocurrido igual.
Tenia lo que quería.
Había realizado una gran parte de sus objetivos fijados en algún momento de proyecciones.
Y tenia deudas a cobrarse con la sociedad, como todos.
Había en su diario trajinar suficiente motivación como para regar de adrenalina su mas que bonito cuerpo.
Pero... y evidentemente hay un pero, algo dentro suyo necesitaba, urgía de acción, de romper reglas, de cruzar barreras, de salir de los cauces prefijados y aceptados en forma consciente y en uso de plenas facultades.
Seguro es que muy a pesar suyo, su vida (ese tipo de vida que llevaba) era demasiado previsible.
Eso no le quitaba deseo de continuar con ese mismo estilo, con esas mismas compañías y en esa misma dirección.
Es mas, si algo no deseaba, era que por poner en practica alguna fantasía por mas mínima que ella fuera, pusiera en riesgo algo de sus actuales logros personales y del ritmo que lleva la impronta de su vida.
Pero algo se movió.
Su estructura interna y externa muto.
Un tipo desconocido ubicado en algún lugar desconocido, por alguna razón irrumpió en su computadora a través del ICQ y conmovió algunas fibras intimas, las hizo vibrar y alcanzar un estado de excitación tal que no hubo regreso.
Tampoco él tenia necesidad alguna de romper sus esquemas.
Pero era hombre.
En esta sociedad, esta claro, no solo los hombres esperan un comportamiento machista de los hombres.
Todo empezó como un juego.
La situación lo coloco en el rol de tahúr, con paño y naipes ganadores delante.
No supo salirse de él.
No había dudas, él también tenia necesidad de sorpresas en su vida, de quebrar libretos prefijados con alevosía y convencimiento hace ya mucho tiempo.
El gato y el ratón.
Los cruces eran esperados e Internet era un mudo testigo.
Debido al anonimato, ambos se creían el gato.
Hasta hubo un cambio de reglas.
Se conocieron.
A la vista eso no era amor, ni lo seria.
Su verdadero amor pasaba por otros carriles, en otro tiempo y dimensión.
Era una extraña sensación de incógnitas y posibilidades que poblaban el aire a su alrededor como una bruma sobre el mar en un crudo invierno costero.
Las fantasías sexuales son el principal síntoma de insatisfacción actual.
Ambos lo sabían.
Y al contárselas mutuamente estaban generando en el otro un irresistible deseo de contención y de llevar acabo un intento de satisfacerlas.
No seria fácil la decisión.
Casi no se conocían y la relación era a pesar de su profundidad, de cierta fragilidad.
Cómo saber sí la experiencia no seria frustrante?.
Solo el tiempo y la reiteración de los temas los puso en un camino sin regreso.
El sexo oral, anal, tocarse, sentirse, esas mordiditas fatales por todos lados, esos espejos en los techos, esas películas porno, esos extraños sillones para posiciones kamasutrianas jamas practicadas, ese empañar los vidrios del auto en el bosque de una ruta hacia ningún lado, esa ropa interior erótica jamas usada, ese escaparse de todos lados, ese esconderse bajo gruesas ropas y anteojos oscuros.
Algo o todo de eso lo hizo posible.
Solo duro lo que dura un juego.
Y cada uno jugo su rol mas seguro.
Uno solo fue gato.
Uno solo fue ratón.