5.37. Magia.
por Rocko Cólico
Magia.
Un naipe, un mazo, un paño verde, una ilusión.
Es una mujer o es un hombre.
Identificar a las cosas con un sexo, con una manera de ser.
Quizás no sea lo correcto.
Quizás todos estén equivocados.
Quizás sea solo una manera de ver la vida.
Una lente que deforma la realidad a su manera, que la aleja del dolor y al mismo tiempo la acerca a los particulares colores de la naturaleza
Donde pierde la noción de los limites es a la hora del amanecer.
No le gusta amanecer sola.
Encontrar un tipo que valga la pena es su tarea diaria. La realiza casi mecánicamente.
Prefiere los que comienzan a seducirla con una mirada cómplice.
Tiene que ser algo culto, divertido, positivista, buen amante, cliente, sin prejuicios.
Tiene que ser abierto, dulce y suave.
Pero más caliente que culto.
El idealismo es todo un tema.
No se permite cualquier relación, porque idealiza sus deseos.
Al despertarse espera que la mire semidormido, que la abrace, que en su mirada haya fuego, que la bese, que se deje atrapar, que le haga el amor, entre sueños, como borracha, quemando los sabanas.
Descubrir el horizonte, sin saber donde esta el piso y donde el techo, en el momento en el que tenes que morder algo para no gritar.
Indagar en sus fantasías y cumplirlas a fondo sin cuentas pendientes.
Ahí se da vuelta y se encuentra sola otra vez, enrollada en las frías sabanas desencajadas que han sido testigo de su nocturna soledad.
Busca relaciones de servicio que la sustenten en su lógica espera.
Solo a cambio de mantener sus pies tibios.
Una caricia a tiempo para ignorar sus lagrimas.
Pero si el tipo la llena y lo desea, sabrá aprovechar su momento aunque más no sea en el auto, en plena costanera con una botella de nebiolo y una lluvia que raje la tierra.
Magia.
Otro naipe, otro mazo, otro paño verde, una nueva ilusión.
La búsqueda no termina, es mas vuelve a empezar.
Una mirada en la calle, puede ser muchas veces dulce y caliente, pero se siente intimidada por esa mirada y desprotegida... el ideal es que la agarre desprevenida,... podría ser alguien que no vio llegar y que le empezó a hablar, de manera respetuosa y con distancia, una situación que le permita irse en cuanto lo desee y que a su vez le de la libertad de poder quedarse cuanto quiera.
Hay días que se levanta, se ve al espejo y se
reconoce sensual, se gusto, se viste para matar, se maquilla
pensando en el otro, en el que aun no conoce, y de pronto algo se
encuentra hablando con un total desconocido pero que a su vez
esta por dejar de serlo.
No es amante de flores en mano y poema bajo el brazo.
Quizás salga seducida por completo, en cuerpo y alma.
Si siente que necesita seducirlo, sacara todas sus armas hasta
destruir sus resistencias.
Sus palabras, sus miradas, sus ojos, su escote, su sonrisa, sus poses de nena, no permitirá que se le escape su presa.
Sabiéndose dueña de su vida, la reina de su presente, trata de controlar su autodestrucción.
Por alguna razón no se permite una relación de carne y hueso, humana, con errores de ambos lados y un futuro, corto o largo pero a construir juntos.
Siente que se va a quedar sola por siempre.
Siente que le cuesta decidirse a hacer el proyecto de su vida.
Una relación pasajera lo único que hace es
alargar su soledad, cuando creyó que la aplacaba.
Magia.
Otro naipe, otro mazo, otro paño verde, una nueva ilusión.
Compra o alquila, se queda o se va.
Sus recuerdos de bellas noches, de aventuras, de placer, de alegrías compartidas, la traicionan y la llevan a alguna cama que ya había dejado.
Mas de una vez ha preferido volver a un viejo amor al riesgo de un posible fracaso.
Mas de una vez quiso que el tiempo volviera atrás.
Mas de una vez deseo que el tiempo no pasara.
Mas de una vez lloro.
Y mañana, al abrir su vida a un nuevo día, antes de desplegar su juego, intentara nuevamente seguir hacia adelante, sin saber que la vida esta pasando a su lado con otro ritmo a otra velocidad.
Quizás encuentre la tranquilidad y la paz suficiente, para una mañana de rocío cualquiera, tomarse el tiempo de abrir sus ojos al sol y descubrir que el arco iris se forma con dos elementos distintos e incompatibles, salvo en ese grandioso y único momento en que forman ese espectáculo monumental.
Quizás en ese mágico instante, el naipe, el paño y el mazo, serán para jugar una placentera partida de incierto final, cuya única ilusión será su duración.
Parecerá eterna, infinita.