MIAMI
Conoció a Cristina en Internet, en el chat del Yahoo.
A pesar de gustarle mucho los hombres de vez en cuando prueba con mujeres su búsqueda de la felicidad no ha concluido aun.
Buscaba sexo cibernético con una argentina de 23 años, insaciable, pero ese día no había entrado y quedo flotando en la net.
Encontró a "peda_eha", ese era su nick, hablaba español pero era brasileña.
Tuvieron sexo y del bueno.
Muy bueno.
Se empezaron a buscar todos los días.
Un día le contó que practicaba sadomasoquismo y que quería iniciarla.
No dijo ni sí, ni no.
Ambas quedaron a la expectativa, hasta que entro al juego el marido que la tenia mucho mas clara.
Era mejor que ella y empezó a disfrutar mucho más cada conexión.
La idea de un viaje ha triangular entre ellos cada día la seducía más.
Un día en el chat, ellos eran tres, se había sumado una chica de 20 a la que su marido había quitado la virginidad.
Desde acá, parecía mas una tortura sexual que una iniciación.
Su vida había cobrado fuego, se sentía muy excitada, hablaba de sexo anal que moría por probar, solo estar ahí y saciar su curiosidad lo apagaría.
Diciembre fue el mes.
Miami era el lugar.
Unas cuantas excusas a la familia, algunos ahorros que desaparecerían y la aventura estaba en marcha.
Al llegar, las cosas no eran como pintaban, ellos tenían 2 semanas de vivir juntos, ella había dejado a su marido por su mejor amigo, que era él, un argentino, cercano a los 50 años, sumamente varonil.
Se excito mucho la primera vez que lo vio.
Era muy peludo y canoso.
Ella era una brasileña de 35 años, muy alta, muy bella.
Esa misma noche hicieron el amor los tres, y fue increíble, todo valió la pena en ese momento.
El amanecer la encontró siendo golpeada por ella y a pesar de saber como era el juego, se puso a llorar del miedo por su suerte.
No había tomado consciencia de los riesgos que corría.
El juego no tenia control.
Le tuvo piedad, sabia que debía esperarla.
Pero él, un Master del sado, no.
Estaba decepcionado.
Casi no le hablaba, a pesar que lo deseaba y nadaba desnuda en la piscina para provocarlo, pero nada.
Empezó a jugar con ella, se le metía en la cama de noche, exigiéndole sexo oral, se quedaba hasta la madrugada y se iba.
Luego negaba todo.
Cristina era muy buena, pero no quería mas sexo, pasaba todo el día en el trabajo y por lo tanto quedaba sola con él.
Noche tras noche siguió sintiéndose usada esperando poder cambiar su rol.
Se canso de no entender.
Él la trataba como basura, no le hablaba, todo le molestaba al punto de no querer cenar en la mesa. Pero seguía durmiendo con ella. Hasta que hablaron y cayó. Dijo que le había mentido. Ella dijo que no sabia que el sadomasoquismo era tan importante para ellos.
En esa conversación descubrió lo que significaba ser El MASTER, era el que controla todo. Y ella era una dominadora de esclavos con látigos, cueros y tachas.
Cuando llego la noche se encerró en su cuarto, empezaba a tener miedo.
Ya nada valía la pena.
El paisaje no correspondía a los sentimientos.
Le pidieron que se fuera a un hotel.
Apenas se despertó sin pensarlo dos veces, empacó y llamó un taxi. Con los ojos llenos de lagrimas se fue maldiciendo su suerte y su espíritu de aventura.
Había sido todo, un gran esfuerzo inútil.
La búsqueda de la felicidad es un camino lleno de vericuetos indescifrables.