4.16.- Su príncipe azul.
by Rocko Cólico
Dentro de los 58 Kg. y el metro sesenta y siete, guarda sus mejores atributos.
Su don de gente, su melancolía, sus ganas de vivir.
El olor a lluvia la pone bien.
La humedece, la hace sentir viva.
Después de historias incompletas, donde las frustraciones tomaron forma de dos, aprendió a valorar su sexualidad, por un cruce, por un atajo, por una infidelidad.
No fue hacia ella, pero no importa.
El resultado es claro, ahora sabe como.
Esa es su esperanza, encontrar a alguien que mire mas allá de su escote y le permita compartir lo aprendido.
Su búsqueda esta clara.
Cada mañana al levantarse, se da cuenta que perdió una noche.
Cada noche al acostarse se da cuenta que perdió un día.
No se ve bien.
No se siente bien.
El transcurrir del tiempo la acerca a su etapa de definiciones.
Se viene el break.
Pero aun no lo sabe.
Todos llegamos a ese punto de rotura.
Todos quebramos la barrera que nos separa de un pasado negativo o mal recordado.
Todos.
Tendrá que sacar punta el lápiz.
Tendrá que afinar la puntería.
Tendrá que preparase con confianza.
Porque cuando la oportunidad de sentir se acerque, se exponga a sus sentidos, no habrá tiempo para dudas.
No habrá tiempo para miedos.
No habrá tiempo.
Dudas, miedos, tiempo, confianza, puntería, pasado, recuerdos, definiciones, búsqueda, esperanza, encontrar, compartir, resultado, sexualidad, palabras que esconden sentimientos, necesidades, huecos, ausencias.
Mas que ausencias, carencia de experiencias de vida suficiente, para afrontar lo que sigue, mas vida.
Sino sufrís, no disfrutas.
Sino te falta, no buscas.
Ese pasado que te jode, es el que te pone justo aquí, en condiciones de darte cuenta como es el juego.
Los príncipes azules buscan princesas azules o celestitas, pero en esa gama.
Tu príncipe azul será distinto y solo tus ojos verán su costado azulado.
Y para ver, esos ojos necesitan ser educarlos junto con los demás sentidos.
Solo el olor será azul.
O su piel se sentirá azul.
O su voz tendrá una tersura azul.
El entrenamiento de vivir, sentir, sufrir, llorar, reír, estar a la hora que pasan cosas en lo lugares que pasan cosas y disfrutar o amargarse por esas mismas malditas cosas, es la piedras basal en la que podrá o no empezar una relación.
Por que una tarde, en algún lugar, habrá un perfume, hallaras una luz, y cuando mires fijo esos colores, una sonrisa invadirá tu cara, y cuando cambies el enfoque te darás cuenta que alguien al que no mirabas, también sonríe por las mismas razones, por la misma situación.
Quizás esa sea una señal, de vos dependerá.
Quizás sea una señal, y solo tu entrenamiento para descubrirla entre las miles de señales que la sociedad te dispara será el que pueda pasarle el fino tamiz de la sensibilidad.
Quizás sea una señal equivocada y lo que creíste un príncipe sea un nuevo sapo que deja una nueva huella de vida en vos.
Quizás sea una señal y con las nueva experiencias estarás en condiciones de convertir al sapo en príncipe azul.
Porque las señales están junto a las princesas.
Y para que te conviertas en una hay que vivir.
Solo la vida puede coronarte.