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6.22. Vacaciones sentimentales.

                                                                                        por Rocko Cólico.

 

Cualquiera que tenga la mente suficientemente abierta, se da cuenta de las sorpresas de la calle.

Algunas son imprevisibles, una mirada, un olor, unas piernas, un auto, un vendedor, una secretaria, un compañero de ascensor, un cliente, un interlocutor telefónico o un ocasional acompañante de alguien.

Cualquiera, en fin, pude ser el comienzo de una relación ocasional.

Puede suceder que ambos, tengan algún tipo de compromiso que de repente vulneren por esta aventura (léase por Ej.: matrimonio).

De hecho hay encuestas que dicen que el 70% de las mujeres se declaran infieles, y con alguien deben serlo .

Hay gente que lo busca, que desea un cruce, un encuentro ‘inesperado’.

No siempre es algo consciente.

Es mas, podría asegurar que uno se predispone inconscientemente a que algo pase y luego al aparecer la oportunidad se la permite, como el que se encuentra a dieta se permite al pasar por un Freddo un desliz de chocolate con chocolate bañado en chocolate.

La ves mirando una vidriera, sin ver, camina un poco y otra vidriera la detiene.

Lo ves en un bar sentado en una mesa solo, jugando aburridamente con el encendedor.

Están predispuestos, solo necesitan una chispa para comenzar una relación, con un montón de versos hipócritas, sobre la fidelidad y la tendencia de el amor a fines de siglo.

Una relación pasajera es lo que ocurrirá y en el peor de las casos será pésima y ambos curaran sus heridas en casa y con su pareja estable.

En el mejor habrán tenido unas pequeñas vacaciones sentimentales y habrán salido renovados para enfrentar el después con una mal disimulada sonrisa cómplice en su rostro y ese raro caminar que llevan los que saben con certeza que no pueden contar lo que acaban de hacer.

Los limites morales y éticos que tanto elevaron en alguna reunión con tema de conversación a la deriva, habrán quedado vaya a saber en que mesita de luz de algún oscuro hotel alojamiento.

Y la posibilidad de volver a verse, de volver a repetir esa historia quedara en manos de la vida.

De esa vida que ambos han construido de forma tal que a veces deben utilizar la puerta de emergencia para evitar una segura combustión de adrenalina y quedar calcinados por ella.

 

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